Las Neuronas Espejo: Base Neuronal de la Teoría de la Mente

Como te comenté en el post anterior, hoy te voy a hablar de cómo funciona la teoría de la mente a nivel cerebral.

Giacomo Rizzolatti

Giacomo Rizzolatti – Premio Príncipe de Asturias

A principios de los años ´90 un equipo de investigadores de la Universidad de Parma dirigidos por Giacomo Rizzolatti estudiaban la actividad motora y premotora del cerebro de un grupo macacos a los que les habían conectado unos microsensores en neuronas individuales, es decir, en lugar de monitorizar toda el área motora, estaban estudiando el comportamiento de neuronas individuales de la misma. Un día, cuando Leonardo Fogassi, un miembro del equipo de Rizzolatti, trabajaba en el laboratorio, cogió una fruta para llevársela a la boca. De pronto apreció que los sensores detectaban actividad en el cortex ventral premotor del macaco sin que éste estuviera realizando ninguna acción. Al principio, pensó que era un error de los sensores, pero no era así, lo que estaba pasando es que ciertas neuronas del macaco se activaban con el sólo hecho de observar al investigador moviendo el brazo hacia su boca, como si fuera el propio mono estuviera realizando la acción.

Descubrimiento de las neuronas espejo

Descubrimiento de las Neuronas Espejo

Esto llamó poderosamente la atención de Rizzolatti y su equipo y pronto descubrieron que esa actividad se repetía, tanto cuando el propio mono ejecutaba una acción motora como cuando observaba a otros realizando la misma acción, aunque el mismo mono no la estuviera ejecutando en ese momento.

Este tipo particular de neuronas reflejaban o simulaban la misma actividad cerebral que se producía en el cerebro de otros individuos por el sólo hecho de observar esa actividad y por esta razón las llamaron neuronas espejo o especulares.

Este descubrimiento fue una revolución en el mundo neurocientífico, a tal punto que el neurocientífico Vilayanur Ramachandran dijo que este descubrimiento sería para la neurociencias lo que la decodificación del ADN significó para la biología, ya que permitiría conocer el origen biológico de la imitación y la empatía humana y por lo tanto de la cognición social.

Este tipo de neuronas, que primero se descubrieron en las áreas motoras del cerebro y especialmente en el ser humano en el área de Broca, relacionada estrechamente con el habla, luego se fue descubriendo que actúan en diversas zonas del cerebro, siendo responsables del aprendizaje por imitación, de la empatía y por lo tanto de la teoría de la mente, es decir, de la facultad de y atribuir intenciones, pensamientos, emociones y estados mentales a otras personas como si fueran nuestras y que nos permite recrear la subjetividad ajena como propia.

Investigaciones posteriores descubrieron que este tipo de neuronas estaban también estrechamente relacionadas con la interpretación del lenguaje no verbal, ya que con sólo mirar los gestos de una persona podemos detectar estados mentales e intenciones que pueden o no acompañar al lenguaje oral, lo que nos permite identificar gestos, reacciones y emociones en las personas sin necesidad de que las manifiesten verbalmente.

Asimismo, gracias a las neuronas espejo, podemos experimentar el dolor ajeno y evitar acciones que lo provoquen. O por el contrario, sentirnos bien cuando las personas que nos rodean se sienten bien. Por esto, el reconocer las intenciones y el estado emocional de los demás y que éste se refleje en nuestro estado emocional es indispensable para la convivencia en grupos sociales y especialmente para nuestra supervivencia porque nos permite identificar acciones que pudieran resultar un riesgo para nuestra integridad de las que no.

En la piel del actor

En la piel del actor

Además son la base de que podamos disfrutar del cine o teatro, ponernos en la piel de los actores, sentir sus emociones y llorar o reír con ellos como si nos estuviera pasando a nosotros mismos.

Ahora bien, ¿todos los seres humanos tenemos esta capacidad?

En general, en mayor o menor medida, sí, aunque algunas personas la tienen más desarrolladas que otras, por ejemplo, estoy seguro de que conoces personas que son muy intuitivas y que reconocen con gran facilidad lo que sienten o piensan los demás, esas personas tienen una teoría de la mente muy desarrollada. Por otro lado hay personas a las que les cuesta más comprender lo que sienten otros, leer entre líneas o comprender la ironía. También existen deficiencias patológicas de esta facultad o en parte de ella, por ejemplo las personas autistas, que no son capaces de entender las reacciones de los demás, lo que les provoca graves problemas a nivel social. Las personas con síndrome de Asperger, cuya afección les lleva a tener comportamientos sociales que llaman la atención, como no entender las ironías o leer entre líneas (muy parecidos a los de  Sheldon Cooper, uno de los protagonistas de la serie The Big Bang Theory), o los psicópatas que directamente no son capaces de sentir el dolor ajeno.

También es curioso que se trata de  una facultad que podemos desarrollarla con personas individuales, pero que no somos capaces de hacerlo con grupos sociales. Porque en realidad la teoría de la mente lo que hace es replicar la actividad del cerebro de otro individuo y los grupos sociales no tienen un cerebro individual como tal.

Así mismo, al basarse en nuestros modelos mentales, la cultura y el aprendizaje también pueden ejercer una influencia considerable en la teoría de la mente. Por ejemplo, cuando comemos animales de otras especies no solemos reflejar en nuestro cerebro el dolor que éstos pueden experimentar o también, en el caso de personas despreciadas por la sociedad no solemos empatizar con su sufrimiento, por ejemplo las prostitutas, los drogadictos o incluso con personas de otras razas o procedencias, aunque todo cambia cuando tenemos la oportunidad de ponernos en el lugar de un individuo de esos grupos en particular y así poder sentir su sufrimiento  y el de su grupo social.

Por otro lado, los médicos o los psicólogos pueden entrenar su teoría de la mente e inhibir la actividad de sus neuronas espejo para poder desarrollar su profesión sin volverse locos por reflejar el sufrimiento de sus pacientes. Este entrenamiento y capacidad para inhibir la actividad natural de las neuronas espejo, al igual que en el caso de las emociones, se realiza desde los lóbulos prefrontales, por eso, personas con deficiencias en esta capacidad de inhibición o que tienen lesiones en esas regiones cerebrales en ocasiones pueden manifestar síntomas como el repetir sin parar lo que hacen o dicen los demás.

Los conocimientos que aportan los estudios de las neuronas espejo, son también utilizados en otras disciplinas, por ejemplo en el marketing o más específicamente en lo que llamamos neuromarketing. Si realizamos una promoción de un producto que redundará en el bien común o que dañará a la comunidad en general, es posible que podamos adquirirlo o aborrecerlo por nuestra sensibilidad social,  pero tendrá un efecto mucho más efectivo si transmitimos que el producto afecta a una persona en particular con la que los demás podamos sentirnos identificados y sentir lo que esa persona siente, porque nuestras neuronas espejo no pueden replicar lo que siente la sociedad en general, pero sí lo que siente un individuo similar a nosotros.

imitación

Imitación

Las neuronas espejo son la base de la imitación humana y de gran parte de nuestro comportamiento social. Este descubrimiento, que como muchos otros, se produjo de forma accidental, es decir no era el objetivo de los investigadores que lo descubrieron, nos ha permitido entender mucho mejor nuestro cerebro, nuestro comportamiento y nuestra capacidad de aprender y sociabilizar con otros.

Si te has quedado con ganas y quieres ampliar tus conocimientos sobre las neuronas espejo y la teoría de la mente te invito a ver las siguientes conferencias del Fisiólogo español Francisco Rubia y del Doctor Mario Vestfrid  de la Asociación Educar:

“Bases cerebrales de la empatía y la imitación humana”– Dr. Francisco Rubia

“La importancia de la imitación en el aprendizaje”– Dr. Mario Vestfrid

 

En el próximo artículo te hablaré de un tema que siempre me ha fascinado y que es la creatividad y de cómo funciona a nivel cerebral.

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Teoría de la mente y neuronas espejo

Teoría de la mente

Para explicarte qué es teoría de la mente, te voy a pedir que imagines la siguiente situación:

“Tú vas por la calle y ves salir a un hombre de un bar, se acerca a un coche que está estacionado, y ¡de pronto se detiene!, empieza a tantear sus bolsillos y regresa corriendo al bar de donde había salido, un par de minutos después le ves salir nuevamente, pero esta vez realiza el mismo recorrido hacia el coche, mirando al suelo, hacia un lado y a otro, serio y con los ojos muy abiertos”

¿Qué interpretación le das a esta situación?…

Quizá, lo primero que puedes pensar es que el hombre se da cuenta de que no encuentra algo que llevaba encima, probablemente las llaves del coche, su teléfono móvil o su cartera. Por esa razón, toma la decisión de regresar corriendo al bar para ver si se le había olvidado allí. Al verlo salir nuevamente del bar, mirando al suelo serio y con los ojos muy abiertos, quizás pienses que no ha encontrado en el bar el objeto que echaba en falta, por lo que sale nuevamente muy preocupado buscando con desesperación ese objeto que intuyes que se le había perdido.

A lo mejor se te ha ocurrido otra interpretación de lo que pudo haber sucedido, pero sea cual sea, cuando observamos a otra persona actuar de una forma peculiar, le atribuimos intenciones, pensamientos o estados mentales que le han llevado a actuar de esa manera, ¿verdad? Si no fuera así, el mundo social en el que vivimos nos parecería confuso, y nos daría miedo porque no podríamos comprender por qué actúan los demás de una u otra forma.

Esta habilidad, sumamente desarrollada en los seres humanos, pero que también compartimos, en una escala menor, con otros animales, es a lo que llamamos teoría de la mente.

David Premack

David Premack

El concepto de teoría de la mente fue desarrollado por primera vez con este nombre en 1978 por David Premack y Guy Woodruff y se define como la habilidad que tenemos para  atribuir, pensamientos, intenciones, comportamientos y estados mentales a otras personas o individuos.

¿Te preguntarás porqué le llamaron teoría?

Le llamaron teoría porque es algo que no es directamente observable y que, por lo tanto,  la mayoría de las veces no podemos comprobar si esas atribuciones o inferencias que hacemos son ciertas o no. Por esta razón, decimos que al hacer predicciones, estamos teorizando sobre los estados mentales de los demás, es decir sobre sus pensamientos e intenciones.

Esta habilidad, si bien empezamos a desarrollarla antes del año, no es lo suficiente madura como para manifestarse en los seres humanos hasta después de los tres o cuatro años de edad.

Este hecho puede constatarse mediante el conocido test de Anne y Sally, también llamado “test de la falsa creencia”, donde, a forma de juego, se expone un experimento que consiste en lo siguiente:

Se les pide a unos niños, sujetos de este experimento, que observen la siguiente situación:

Test Anne y Sally

Test de Anne y Sally

Una muñeca, a la que llaman Sally, pone un objeto en una cesta  y luego se va. Cuando Sally no está viene Anne, otra muñeca que coge el objeto que Sally había guardado en la cesta y lo esconde en una caja con tapa que está al lado de la cesta. A continuación vuelve Sally, que no había visto a Anne cambiar el objeto de lugar.

Entonces se les pregunta a los niños: ¿dónde irá a buscar Sally el objeto?

La mayoría de los niños a partir de los 3 o 4 años son capaces de ponerse en el lugar de Sally y atribuirle pensamientos y estados mentales, por lo que dicen que Sally buscará el objeto donde lo dejó, en la cesta, ya que Sally no es consciente de que Anne, la otra muñeca, lo cambió de lugar. Sin embargo los niños menores de esa edad dicen que Sally lo buscará en la caja porque es donde realmente está, siendo incapaces de “leer la mente” de Sally o ponerse en su lugar.

Para que puedas comprender mejor el test, te invito a verlo directamente en el siguiente vídeo de National Geographic:

¿Es ésta una habilidad exclusiva de los seres humanos?

Otras especies de animales superiores también son capaces de reconocer las intenciones de otros, de hecho Premack y Woodruff elaboraron su teoría a raíz de experimentar con primates y por ejemplo, si observas a dos perros jugar podrás ver que son totalmente conscientes de si el otro está jugando a luchar o está luchando de verdad, es decir pueden interpretar las intenciones del otro animal, pero aparte de esto, ningún animal ha sido capaz de superar tests más elaborados.

¿Cuál es la principal importancia de esta habilidad?

Si no pudiéramos desarrollar una teoría de la mente o si lo hiciéramos de manera defectuosa, como pasa en el caso de los autistas, las personas con síndrome de Asperger y otras patologías, no seríamos capaces de establecer vínculos sociales normales con otras personas de nuestra especie, pues no podrías reconocer que las mentes de los demás o sus emociones funcionan como la tuya, lo que te permite desarrollar, entre otras cosas, la empatía, una habilidad que nos permite, no sólo ponernos en el lugar de los demás, sino incluso, sentir lo que sienten otras personas.

“Al simular en nuestro cerebro los procesos cerebrales de otras personas como si fueran propios, podemos realizar una suerte de “lectura de la mente”, es decir intuir lo que otros están pensando”

Sin embargo, no debemos olvidar que cuando atribuimos estados mentales, sentimientos o intenciones a los demás, lo que estamos haciendo es teorizando. Esto significa que podemos cometer errores, especialmente en el caso de la empatía, ya que, de alguna forma, todos pensamos que nuestro cerebro es exactamente igual al de otras personas, pero en sentido estricto nuestros sentimientos y emociones sólo se pueden experimentar en primera persona, ya que cada uno de nosotros contamos con un sistema nervioso cerrado, a partir del cual creamos nuestra propia percepción subjetiva de la realidad. A nivel sensorial, por ejemplo, ni siquiera podemos estar seguros de que una persona que se encuentra a nuestro lado  está percibiendo los colores que vemos exactamente igual que nosotros. Sin embargo, todos los organismos de una misma especie vivimos en un medioambiente similar y tenemos un desarrollo fisiológico de nuestro cerebro y sentidos similar. Esto hace posible que podamos compartir información de nuestro entorno y de la forma en que lo percibimos.  Por esta razón, también podemos simular o replicar en nuestro cerebro estados mentales, acciones, emociones y sentimientos ajenos, con el sólo hecho de observarlos en otras personas.

Empatía

Empatía

Esta es la principal razón por la que nos resulta tan difícil empatizar, porque atribuimos estados mentales, pensamientos y sentimientos a otras personas desde nuestros propios modelos mentales, modelos que vamos construyendo a lo largo de nuestra vida, desde nuestra propia percepción subjetiva de la realidad.

Por eso, empatizar requiere adaptar nuestros modelos y estructuras mentales a los de los demás y eso sólo se logra escuchando de forma activa e interesada, de manera que nos permita interiorizar cómo piensan y sienten los demás desde su particular experiencia, y no solamente intentando atribuir estados mentales desde nuestra experiencia propia.

“Todos pensamos y sentimos de manera similar pero no igual, porque cada uno lo hacemos desde nuestros propios modelos mentales, construidos en base a nuestra particular percepción subjetiva de la realidad”

Ahora, quizás te preguntes si, desde un punto de vista neurocientífico, podemos saber cómo funciona a nivel cerebral esta maravillosa habilidad que nos permite sociabilizarnos y hasta de alguna forma “leer las mentes ajenas”

Podemos conocer este proceso debido a un descubrimiento que se produjo por casualidad o  “causalidad”, quiero decir que se descubrió por un acontecimiento no esperado a principios de los años noventa en Parma, Italia:

Las neuronas espejo o neuronas especulares

Pero, como este es un tema amplio te hablaré de ellas en el próximo post.

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Neurobiología de la Motivación

Neurobiologia de la motivacion¿Cuántas veces, cuando te has puesto a estudiar o a leer un libro, tu mente ha sido incapaz de concentrarse, dispersándose con pensamientos o estímulos que nada tenían que ver con el tema que querías aprender?

Como te conté anteriormente, nuestra atención está continuamente cambiando el foco, a lo que llamábamos alternancia de la atención. Esto sucede porque nuestra capacidad de atención está continuamente preparada para percibir cambios en el entorno – detectar peligros o posibles recompensas- lo que permite a nuestro cerebro realizar su principal función que es garantizar nuestra supervivencia.

La memoria es la base del aprendizaje y sabemos que “sin atención no hay memoria”, pero ¿cómo podemos mantener la atención focalizada en un tema cuando estamos continuamente “bombardeados” por millones de estímulos tanto desde nuestro entorno como desde nuestro mundo interior?

¡ Es aquí es donde entra en juego la motivación!

La motivación, como DBA -dispositivo básico del aprendizaje-, desempeña un papel imprescindible en los otros dos DBA -atención y memoria-. Durante el proceso cerebral de lo que llamamos motivación o circuito motivacional se genera un neurotransmisor llamado dopamina, este neurotransmisor tiene una importancia fundamental tanto para mantener el foco de atención sostenido en el tiempo como para fijar los aprendizajes y conocimientos en nuestra memoria a largo plazo. Sin embargo es curioso que en la escuela y en la mayoría de los programas de estudio tradicionales no se le dé la importancia que debe tener, aún hoy seguimos oyendo aquello de que “la letra con sangre entra”, utilizando únicamente la repetición y el esfuerzo como factores de potenciación del aprendizaje pero dejando a un lado, o dándole muy poco importancia, a un factor muchísimo más potente que es la motivación.

“La motivación no es la responsable de captar nuestra atención sino de mantenerla sostenida en el tiempo”

Etimológicamente la palabra motivación significa “motivo para la acción” y a nivel cerebral se refleja en la percepción de un estímulo que es interpretado por nuestro primer filtro, el sistema activador reticular ascendente (SARA), como algo de interés para nuestra supervivencia.

Una vez que el SARA ha permitido pasar la información –recuerda que filtra aproximadamente el 95% de los estímulos percibidos porque los considera intrascendentes para nuestra supervivencia-, el estímulo recorre su camino a través de las llamadas vías dopaminérgicas que comienzan en el área tegmental ventral y el sistema amigdalino donde es nuevamente evaluado por las llamada fuerzas placer-dolor, donde si es identificado como posible fuente de dolor -peligroso para nuestra supervivencia- el estímulo es rechazado automáticamente y guardado en nuestro banco de memoria amigdalino para no repetir acciones que nos puedan enfrentar a estímulos similares, mientras que, en el caso de que nuestro sistema amigdalino lo interprete como una posible recompensa o fuente de placer, la información seguirá su camino hasta el principal núcleo cerebral liberador de dopamina, el núcleo accumbens. 

Aquí, creo que es interesante parar para explicarte qué es la dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que se almacena en las terminales nerviosas de la neurona, hasta que un impulso nervioso hace que sea liberada y captada por los receptores de dopamina de otra neurona. Controla los sistemas encargados de activar los centros responsables de la actividad motora y los centros del placer. Funciona como una zanahoria que nos anima a sortear obstáculos en busca de una recompensa. Es un excelente potenciador de la atención y la memoria, fijando los conocimientos, y por tanto, desarrolla un papel preponderante en el aprendizaje. Se le conoce popularmente como el neurotransmisor del placer y de la felicidad, sin embargo para ser más exactos deberíamos referirnos a él, como el neurotransmisor de la anticipación del placer ya que es el responsable de crearnos esa tensión que sientes antes de un acontecimiento importante o de conseguir una recompensa.

Soy el rey del mundo

De esta forma la información que lleva el estímulo se “empapa” de dopamina, lo que genera la producción de otros neurotransmisores, como la noradrenalina y la adrenalina, que incrementan la tensión y nos mueven a la acción desde nuestras áreas motoras para conseguir la recompensa.

Todo este proceso neurobiológico hace, que cuando la información llegue a nuestros lóbulos frontales, para ser analizada de forma racional, nuestro cerebro esté impregnado de estos neurotransmisores y por lo tanto actúen como un “combustible” que mantendrá nuestra atención sostenida y hará que no sintamos esa sensación de esfuerzo que, debido al alto consumo de energía que requiere, sentimos cuando analizamos racionalmente una información que no consideramos útil para conseguir una recompensa, y todo esto permitirá guardarla en nuestra memoria a largo plazo sin esfuerzo y  fácilmente, alterando incluso nuestra percepción del tiempo, haciendo que las horas parezcan minutos y los minutos segundos.

“Cuando nuestro sistema amigdalino evalúa un estímulo como peligroso, lo guarda en nuestra memoria a largo plazo con el fin de no repetir acciones que nos enfrenten a estímulos o situaciones similares que nos puedan producir dolor, por el contrario, si nuestro sistema amigdalino lo evalúa como una posible recompensa, lo guardará en nuestra memoria a largo plazo para poder repetir acciones que nos conduzcan a estímulos similares y así obtener recompensas que nos puedan producir placer”  

Circuito cerebral de la motivacionEsta liberación de dopamina, por otro lado, “contamina” de alguna manera la información para que cuando sea analizada racionalmente, lo hagamos con ilusión, lo que provoca que en muchos casos solo veamos cosas positivas en ella. Es lo que nos pasa, por ejemplo, cuando nos enamoramos. Durante el proceso del enamoramiento se generan grandes cantidades de dopamina y eso hace que veamos en la persona de que nos enamoramos sólo cosas positivas e ignoremos sus defectos. Solamente cuando bajan esos niveles de dopamina empezamos a ver la realidad tal como es.

Finalmente, cuando obtenemos la recompensa, ya sea, que se trate de haber aprendido algo nuevo, conseguido un objetivo o satisfecho una necesidad se obtiene una agradable sensación de relajación producida por otro neurotransmisor llamado serotonina. La serotonina produce un estado mental de relajación en el que la calma y la serenidad predominan y favorece a la razón sobre la emoción. Los niveles altos de serotonina producen calma, paciencia, serenidad, control de uno mismo, adaptabilidad y un humor estable.

Y así se completa el proceso cerebral de la motivación que la psicología clásica ya viene estudiando ampliamente desde hace mucho tiempo y que refleja de la siguiente manera:

  1. Se crea una tensión por la aparición de un deseo para la satisfacción de una necesidad –neurobiológicamente se genera dopamina
  2. Esa tensión nos mueve a la acción para obtener la recompensa que satisfaga esa necesidad –neurobiológicamente se genera adrenalina y noradrenalina
  3. Se obtiene la recompensa y se satisface la necesidad –neurobiológicamente se genera serotonina

Para que puedas recordar el proceso más fácilmente puedes utilizar el acrónimo DAS, que algunos autores utilizan como mnemotecnia para definir el proceso:

Deseo                 Dopamina

Acción                Adrenalina

Satisfacción       Serotonina

De todo esto se desprende que la motivación en sí es un proceso interno de las personas, no obstante existen factores externos motivacionales que podemos utilizar para generar ilusión y encender ese motor interno que despierta la curiosidad y pone marcha el proceso interno de la motivación.

Hay una frase del escritor y filósofo alemán Johann von Goethe que me gustaría compartir contigo, y que resume nuestro papel en la motivación de los demás:

“Trata a un hombre como lo que es, y seguirá siendo lo que es

trata a un hombre como lo que puede llegar a ser,

y se convertirá en lo que puede llegar a ser” 

Si esta información te ha motivado y quieres saber más, te invito a ver las siguientes conferencias del Dr. Mario Vesftrid: “Neurobiología de la motivación” y del Dr. Sergio Mora: “La adicción a las drogas, un aprendizaje patológico”, esta última habla de cómo las adicciones utilizan el mismo circuito de la motivación y te ayudará a comprender muy bien este proceso cerebral:

Dr. Mario Vestfrid: Neurobiología de la Motivación

Dr. Sergio Mora: La Adicción a las Drogas, un Aprendizaje Patológico

Más adelante te contaré más sobre la motivación y sobre las teorías psicológicas que la explican.

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La memoria a largo plazo

bebeuteroCuando venimos al mundo, nuestro cerebro es como un ordenador nuevo que viene con un procesador y un sistema operativo instintivo, genético, que nos permite interactuar con el entorno y realizar todas las funciones que nos identifican como seres humanos. A medida que crecemos, vamos adquiriendo conocimientos, viviendo experiencias e interpretando la realidad desde nuestro particular punto de vista. Todo esto se guarda en nuestro cerebro en forma de trazados o redes neuronales secuenciales, a las que llamamos memoria y que, poco a poco, van formando lo que somos.

En nuestros bancos de memoria a largo plazo podemos guardar información de forma explícita y consciente, lo que requiere un elevado gasto de energía y esfuerzo, como cuando estudias un tema que te interesa o quieres aprender una habilidad determinada. Pero también guardamos información de forma implícita e inconsciente, y en algunos casos memorias no declarativas, es decir que no se pueden describir con palabras, como algunas emociones, sensaciones y sentimientos. En este último tipo de recuerdos, que se guardan de forma inconsciente, sin apenas ningún esfuerzo, influye mucho nuestro sistema amigdalino, el de las emociones, tanto para aquellas cosas que son importantes para nuestra supervivencia, como te conté, cuando hablábamos del aprendizaje, con el ejemplo de que cuando un perro te muerde, recuerdas perfectamente la raza, el color, el tamaño y demás características del perro y del lugar donde estabas de forma indeleble, como también para cualquier otro tipo de estímulo donde interviene una emoción, aunque no sea trascendente para nuestra supervivencia, por ejemplo, una película, una clase magistral donde el profesor te hizo vivir lo que explicaba o el tantas veces usado ejemplo del ataque a las Torres Gemelas del 11-M, que nos impresionó tanto a todos, que recordamos perfectamente donde estábamos, con quién estábamos, etc., como si fuera hoy mismo.

cara-de-sorpresaPor esta razón, el neurocientífico español Joaquim Fuster, uno de los principales investigadores de la memoria humana, dice que las emociones son como un “pegamento” para la memoria. Por eso, siempre te digo que si quieres que alguien te recuerde o recuerde lo que le tienes que decirle: emociónale. Resumiendo, cuando sentimos lo que aprendemos, nuestro sistema amigdalino refuerza de tal manera las conexiones sinápticas que dicha información se guarda de forma indeleble y permanente en nuestro cerebro.

El filósofo alemán Hermann Ebbinghaus, a finales del siglo XIX estudió en profundidad la memoria y el olvido en función del tiempo, desarrollando su famosa curva del olvido que sigue siendo actual más de un siglo después. De sus investigaciones concluyó, que el 95% del aprendizaje explícito o voluntario se pierde en los 30 días siguientes al mismo (siempre que no se hagan repasos o repeticiones) y la mayor parte de ese 95% se pierde en las primeras horas. Otra conclusión que sacó Ebbinghaus fue que “El aprendizaje espaciado es superior al concentrado a la hora de grabar los conocimientos en la memoria”, es decir, que nos es mejor estudiar un tema en varias sesiones que darnos un atracón en una sola sesión.

Para estudiar la memoria a largo plazo, podemos clasificarla en, al menos, cinco tipos de memoria que podemos diferenciar claramente y que son gestionadas por distintas áreas críticas de nuestro cerebro, aunque otra vez quisiera recordarte que esas áreas por sí solas no harían nada ya que el cerebro humano es una compleja red que interactúa.

Los distintos tipos de memoria a largo plazo que podemos diferenciar son los siguientes:

La primera memoria de la que te voy a hablar es la memoria episódica. La memoria episódica es la que te permite recordar o evocar un momento vivido donde hay un “cuándo” y un “dónde”. Este tipo de memoria no sólo es clave para recordar el pasado, sino que también es fundamental a la hora de desarrollar una de las capacidades cognitivas que nos diferencian del resto de los animales y es nuestra capacidad para imaginar el  futuro. Por ejemplo, gracias a la memoria episódica puedes imaginar que mañana vas a ir un restaurante donde has comido anteriormente e imaginar cómo será, las personas con las que estarás, etc. Fíjate además cómo con sólo imaginar este hecho, éste se guarda como una memoria más, aunque todavía, de hecho, no haya ocurrido. Seguro que te ha pasado alguna vez que ibas a ir a un sitio, imaginaste la escena, y luego por alguna razón no pudiste ir, sin embargo con el tiempo cuando alguien evoca la escena tú lo recuerdas como si hubieras estado ahí. Esto pasa no solo cuando imaginas una escena futura sino también cuando te cuentan una historia tantas veces que ya no sabes bien, si has vivido la historia en primera persona o sólo te la han contado.

Durante el desarrollo evolutivo del ser humano, esta memoria ha estado también muy relacionada con el desarrollo del lenguaje, ya que los seres humanos siempre hemos tenido la  necesidad de contar las experiencias y episodios de nuestra vida y eso ha ayudado a que tengamos un lenguaje mucho más desarrollado que el de otras especies.

hipocampoEl área crítica de esta memoria es el hipocampo, el cual se cree que funciona tanto como localizador de redes neuronales de memoria relacionadas con el episodio, así como banco de memoria en sí mismo.

La memoria episódica normalmente tiene un fuerte componente emocional ya que de lo contrario decimos que se semantiza, es decir, se conserva el hecho en sí como concepto, pero pierde el “cuándo y el dónde”. Por ejemplo, es posible que recordemos algunos de nuestros cumpleaños si nos prepararon una fiesta o paso algo importante, pero en otros, debido a que por la propia repetición se pierde el foco emocional,  sabemos que hemos cumplido años –concepto cumpleaños-, que fue tal día determinado -porque lo conocemos-, pero no recordamos el episodio en sí. Seguro que si te pregunto dónde estabas en cada uno de tus cumpleaños te acordarás de algunos pero de otros no.

Otra característica de la memoria episódica es que cuando la evocamos sentimos conjuntamente parte del estado mental y las emociones del momento en que ocurrieron los hechos y posiblemente cuando volvemos a evocar un recuerdo no evocamos el hecho que lo generó sino la última evocación del mismo, por eso nuestros recuerdos con el tiempo pueden ir variando y cuanto más los evoquemos, más se pueden alejar del hecho original.

Otro dato curioso que arrojan los estudios que se realizan sobre nuestra memoria episódica es que se produce una curva a lo largo de nuestra vida en la que no recordamos prácticamente nada de los primeros tres o cuatro años de vida, lo que conocemos como amnesia infantil, luego recordamos muchos episodios hasta los veintiocho o treinta años aproximadamente; a partir de los treinta años y hasta los cuarenta y cinco o cuarenta y seis años nuestra memoria episódica sufre un bajón, recordando muchos menos episodios específicos –con un dónde y un cuándo- y luego, a partir de los cuarenta y cinco o cuarenta y seis años nuestros recuerdos episódicos empiezan a aumentar otra vez. Es curioso que otros estudios identifican esa etapa de nuestra vida –entre los treinta y los cuarenta y seis años- como en la que menos felices somos, como regla general.

El segundo tipo de memoria que podemos diferenciar es la memoria semántica. Este tipo de memoria es la que nos permite recordar significados o conceptos sin que intervenga nuestra relación personal con ellos.  Por ejemplo, sabemos lo que es un lápiz, pero no recordamos ni cuándo ni dónde lo aprendimos. El área crítica de este tipo de memoria es la parte lateral del lóbulo temporal. Es nuestro archivo general de conocimiento conceptual.

Te voy a contar un caso médico muy famoso que ayudó enormemente a la investigación de la memoria. El caso conocido como el paciente HM, que se llamó así por Henry Gustav Molaison (1926-2008).

hmHenry Gustav Molaison padecía una severa epilepsia intratable que le producía frecuentes convulsiones. En 1953 fue derivado para su tratamiento al neurocirujano del Hartfort Hospital, William Scoville. El Dr. Scoville localizó el origen de la epilepsia en los lóbulos temporales mediales izquierdo y derecho, y prescribió como única solución la amputación de dichos lóbulos. En la operación HM, además de los lóbulos temporales, perdió las dos terceras partes de sus hipocampos quedando los tercios restantes atrofiados. La operación eliminó los ataques epilépticos de HM pero también le provocó una amnesia anterógrada, es decir perdió la capacidad de recordar los nuevos acontecimientos de su vida y los nuevos conocimientos semánticos, una vez les dejaba de prestar atención por unos segundos, afectando así a su memoria a largo plazo. Sin embargo HM era capaz de recordar prácticamente toda su vida y sus conocimientos anteriores a la operación. Asimismo, su memoria de trabajo y procedimental estaban intactas, incluso era capaz de adquirir nuevas habilidades motoras y retenerlas en su memoria a largo plazo. Aunque HM se hizo mayor, no era capaz de reconocerse al espejo, él se recordaba tal cual era antes de su operación en 1953. Afortunadamente la impresión que le provocaba verse en un espejo mucho mayor de cómo él se recordaba se le olvidaba rápidamente.

En la actualidad hay otros muchos casos de personas que han perdido la capacidad de recordar, entre ellos se encuentra el caso de Jeremy que te invito a conocer más en detalle en el siguiente documental de La 2 de TVE.

El tercer tipo de memoria del que te voy a hablar es la memoria procedimental.

Cuando dominamos una habilidad, nuestro cerebro tiene la capacidad de automatizarla con el fin de ahorrar al máximo su consumo de energía y además, así poder aumentar su capacidad para realizar con éxito más de una tarea a la vez. El área del cerebro que controla este tipo de memoria es el cerebelo, esa protuberancia que se encuentra la parte posterior-inferior del encéfalo. Esta función nos permite descargar nuestros lóbulos frontales de ciertas tareas, que tenemos suficientemente dominadas, para poder concentrarnos en otras y así liberar nuestra memoria de trabajo y atención de una posible sobrecarga, lo que amplía la capacidad de la misma y consume mucha menos energía.

tocandopianoEste proceso de automatización del acceso a la información lo podemos explicar de la siguiente manera. Cuando un conocimiento o habilidad se llega a dominar completamente pasa de ser  una memoria explícita, a la que tenemos que acceder de forma consciente, a ser implícita, interiorizándosey pudiendo acceder a la misma de forma consciente o inconsciente, como un bloque de información. Así, podemos montar en bicicleta, conducir, tocar el piano, dirigirnos al trabajo o realizar un montón de tareas sin siquiera pensar en ellas. ¿No te ha pasado en más de una ocasión que has llegado a tu trabajo sin siquiera recordar el camino que habías realizado porque venías  pensando en otro cosa?

Dentro de este tipo de memoria podemos categorizar el condicionamiento clásico –respuestas automáticas, recuerdas los experimentos de Pavlov-, las funciones cognitivas automáticas, los hábitos y las habilidades motoras. Y lo podemos hacer de la siguiente manera:

  • Memoria procedimental cognitiva: Ej. las tablas de multiplicar, traducir o interpretar códigos, como por ejemplo la nomenclatura en química, etc.
  • Memoria procedimental perceptual-verbal: Ej. hablar, escuchar –interpretando el significado de las palabras-,  leer o escribir.
  • Memoria procedimental motriz: Ej. Habilidades motoras, tocar instrumentos, practicar deportes, etc. Por ejemplo, un tenista que tiene que anticipar la trayectoria de una pelota a más de 200 km/h tiene que tener automatizada esa habilidad motora, ya que si te ponen a ti o mi enfrente de esas pelotas, seguro que nos llevamos más de un pelotazo en la cara.

La siguiente memoria de la que te hablaré, de forma muy breve, es la memoria emocional. Esta memoria, además de permitirnos recordar sentimientos y emociones, funciona como potenciadora de los otros tipos de memoria.

Cuando experimentas emociones liberas adrenalina y la adrenalina fija y refuerza las sinapsis, es decir, las conexiones entre las neuronas que forman las redes neurales. Recuerdas cuando hablamos del compromiso emocional, es decir, el grado con que asociamos una emoción a un estímulo, bueno, la memoria emocional lo que hace es aumentar los detalles de los registros, dotarlos de mayor intensidad y les da un sentido de realidad mucho mayor. El área clave del cerebro que gestiona este tipo de memoria es la amígdala –que aunque siempre las mencionamos en singular, en realidad tenemos dos-.

Por último hablaremos de la memoria autobiográfica, esta memoria es la suma de todas las otras memorias a largo plazo y nos permite recordar de forma correlativa los hechos y experiencias de nuestra vida, permitiendo que nos creemos un sentimiento de identidad propia.

Para consolidar en tu memoria lo que te he contado en este post te invito a ver los  siguientes vídeos sobre la memoria. El primero de la Universidad de Navarra, y los siguientes con las conferencias de los doctores Carlos Logatt Grabner y Facundo Manes de la Asociación Educar:

En el siguiente blog hablaremos del tercer dispositivo básico del aprendizaje que es: la motivación.

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Los diferentes tipos de memoria: La memoria a corto plazo

cerebro y memoria

Cuando hablamos de memoria, hablamos de un concepto general, pero en realidad sería más correcto que habláramos de “memorias”, ya que en realidad tenemos  varios tipos de memorias, que por un lado se integran para funcionar como un todo, en red,  pero que, por otro lado, son a tal punto independientes, que los científicos han podido incluso identificar distintas áreas críticas del cerebro a las que se puede relacionar con el funcionamiento de cada una de ellas.

Para poder explicarte mejor cómo funciona tu memoria, lo primero que vamos a hacer es   clasificarla en dos grupos:

  • La memoria a corto plazo
  • La memoria a largo plazo

La memoria  a corto plazo

Dentro de la memoria a corto plazo existen dos tipos de memoria: la memoria perceptiva o sensorial y la memoria operativa o de trabajo.

La memoria perceptiva la compone todo aquello que percibimos por nuestros sentidos, de forma visual, auditiva, olfativa, gustativa táctil y kinestésica.

Como ves, hemos incluido un sexto sentido, la kinestesia o cinestesia. Este sexto sentido está relacionado con lo que llamamos la propiocepción, es decir la percepción que tenemos de nosotros mismos en relación con el espacio. Esta percepción incluye, el equilibrio, el movimiento y otras sensaciones que nos permiten, entre otras cosas,  ser conscientes de si estamos acostados en posición horizontal, si estamos de pie en posición vertical o inclinados hacia un lado; de dónde tenemos nuestra mano, si la tenemos levantada o colgando, o incluso nos permite, con los ojos cerrados, realizar esa prueba que nos hacen los médicos para comprobar nuestra coordinación de movimientos, que es tocarnos la nariz con la punta del dedo índice y acertar. Los terminales nerviosos de este sexto sentido se encuentran básicamente en las articulaciones, los músculos y en el oído interno, en esa zona que llamamos cóclea y que tiene forma de caracol. Pero también se encuentra en otras partes del cuerpo ya que es como un tacto interior que nos permite ser conscientes de nuestros órganos y de nuestro propio ser en relación con el espacio.

La memoria perceptiva la podemos utilizar de manera  voluntaria centrando el foco de atención en un objeto, que sea capaz de ser percibido, o puede ser involuntaria mediante la percepción del medio ambiente. Cuando es involuntaria dura muy poco y no tiene ni siquiera porqué ser identificada o tener sentido, y puede dejar una huella mnémica en la memoria a largo plazo que nos permitirá reconocerla o identificarla si la volvemos a percibir, incluso sin saber lo que es, o por el contrario simplemente desaparecer.

A esta huella mnémica que deja la memoria perceptiva, es la que solemos llamar memoria de contexto, que seguro que reconocerás si te digo que se produce cuando de pronto percibes un olor o algún otro estímulo que  te hace recordar a un sitio, un lugar, a una persona o incluso a una emoción, que asocias con ese olor, sonido o estímulo, y que a veces no sabes ni siquiera que es, ¿te ha pasado alguna vez? Este tipo de estímulo se está utilizando mucho como técnica de neuromárketing, mediante la utilización de aromas, música u otros estímulos que te traigan buenos recuerdos y que puedas relacionar con el producto que se desea que tú asocies con el mismo.

Memoria de trabajoEl segundo tipo de memoria a corto plazo del que disponemos es la  memoria operativa. La memoria operativa o también llamada memoria de trabajo, es la que le permite a tu cerebro y a tu mente trabajar en el presente.

Esta memoria nos permite mantener durante un período de tiempo determinado los estímulos o acontecimientos del presente para poder relacionarlos con otros recuerdos, conocimientos o habilidades del pasado que tenemos guardados en nuestra memoria a largo plazo. Este proceso es al que, en su estudio sobre la memoria opertativa, el psicólogo británico Alan Baddeley  le llamó buffer episódico.

La memoria operativa también nos permite mantener una conversación, reteniendo una serie de palabras (bucle fonológico) para poder analizarlas y así dar una respuesta, o retener un número de teléfono cuando queremos hacer una llamada y olvidarlo cuando lo hayamos marcado, o por el contrario guardarlo en nuestra memoria a largo plazo si lo memorizamos intencionadamente. En la memoria de  trabajo también se activan tareas automatizadas como conducir, escribir, caminar, montar en bicicleta, tareas que podemos realizar simultáneamente con otras actividades.

Su funcionamiento secuencial es el siguiente:

  1. Activa la corteza prefrontal avisando al cerebro de que se va a producir un cambio en el foco de atención
  2. Busca las redes neuronales relacionadas y las activa para traer al presente registros de la memoria a largo plazo
  3. Desconecta las redes activadas anteriormente
  4. Repite todo el proceso anterior

El área crítica del cerebro relacionada con la memoria operativa es la que componen los lóbulos frontales. La memoria operativa es un sistema ejecutivo central que gestiona las distintas unidades de atención y que, como te comenté anteriormente, tiene una capacidad limitada. Varios estudios han demostrado que una persona media, en su memoria de trabajo puede procesar, como máximo, unas siete unidades de atención a la vez, aunque lo normal es que se gestionen cuatro o cinco. Esto no quiere decir que podamos estar atentos a cinco cosas en exactamente el mismo instante, sino que la memoria operativa gestiona la alternancia de la atención y divide la misma para que casi en el mismo instante podamos activar un foco de atención, relacionarlo con otro -por ejemplo conocimientos anteriores-, volver al foco anterior y a su vez realizar una tarea automática, como por ejemplo escribir.

Esta limitación de nuestra memoria de trabajo es la que utilizan, por ejemplo, los magos para realizar sus trucos, bloqueando nuestra memoria operativa con varios focos de atención o haciendo que toda nuestra capacidad de atención se centre en un estímulo determinado para poder hacer, por otro lado, algo que seamos incapaces de ver o percibir. ¿Recuerdas el video del test de atención del gorila de Daniel Simons que te enseñé cuando hablábamos de la atención selectiva? En el mismo se podía comprobar que si centrabas tu atención en contar los pases de pelota, otros detalles te pasaban desapercibidos por muy evidentes que fueran.

La neuropsicóloga española Susana Martínez-Conde, directora del Laboratorio de Neurociencia Visual del Barrow Neurological Institute de Phoenix (Arizona), viene estudiando desde hace años la capacidad de la atención humana con la ayuda de varios reconocidos magos estadounidenses como Apollo Robbins.

A continuación te invito a ver el documental de Odisea “El Cerebro Inconsciente” donde se analiza, desde un punto de vista neurocientífico, cómo los magos manipulan nuestra memoria de trabajo y capacidad de atención, bloqueándola con un exceso de información, de tal manera que seamos incapaces de darnos cuenta del truco, te animo a ver el video completo en Youtube porque es excelente…

Bueno, pensaba hablarte en este post también de la memoria a largo plazo pero me he enrollado un poco y creo que esto es suficiente por hoy, por lo que de la memoria a largo plazo hablaremos en el próximo post.

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La Travesía para Emprender con Éxito – Ayuntamiento de Las Rozas de Madrid

Ayto Las RozasEl pasado martes 23 de abril estuvimos en el Ayuntamiento de Las Rozas impartiendo un taller de creación de planes de negocio, como parte del programa “La Travesía para Emprender con Éxito”, donde desde el ayuntamiento acompañan a los emprendedores en su andadura, asesorándoles y formándoles en las habilidades que necesitarán para llevar a cabo su proyecto.

Fue un verdadero placer ver como la gran mayoría de los proyectos se basaban en ideas creativas que buscaban nuevas formas de satisfacer necesidades ya existentes con proposiciones de valor realmente interesantes. Personas que pretendían convertir su pasión en su medio de vida.

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El proceso cerebral de la memoria

En este post y en Como-mejorar-la-memoriael siguiente, te hablaré sobre  el tercer dispositivo básico del aprendizaje, y que constituye la base de todas nuestras capacidades y funciones cognitivas:

la memoria 

Sin memoria, ninguna de las otras capacidades cognitivas tendrían sentido ya que se perderían sin la posibilidad de retener su fruto.

La neuroplasticidad cerebral es la base de la memoria. Cuando registramos algo en nuestra memoria, lo que hacemos realmente es crear nuevas redes neuronales y cuando pensamos en ese registro, lo analizamos y lo relacionamos con otros conocimientos, lo estamos relacionando con otras redes neuronales que se encenderán conjuntamente cada vez que evoquemos ese registro.

Nuestro cerebro está continmejorar-memoriauamente creando nuevos registros de memoria y borrando otros, ya sea por desuso o para dar lugar a nuevos conocimientos. De hecho, cada vez que evocamos un recuerdo lo estamos modificando aunque sea levemente, ya sea porque lo relacionamos con otros conocimientos, porque al evocarlo nos encontramos en otro estado emocional que  relacionamos con dicho recuerdo o por cualquier otra circunstancia, por mínima que sea. Y cuando lo volvemos a guardar sustituimos el recuerdo anterior por uno nuevo ya modificado. Es como cuando abrimos un archivo de Word o Excel, le hacemos modificaciones y lo volvemos a guardar. El archivo anterior deja de existir y en su lugar se guarda el archivo con su última modificación.  Esta actualización continua de la huella mnémica hace que cuanto más evoquemos un hecho, más distorsionado estará con respecto al hecho original.

 Por esta razón, podemos afirmar algo maravilloso y es que

podemos cambiar el pasado

Si evocamos un recuerdo que nos atormenta y logramos asociarlo a una emoción diferente, positiva, cambiaremos nuestra percepción del recuerdo y como la realidad depende de cómo nosotros la percibimos, podremos cambiar así nuestro pasado.

 Por otro lado, si cada vez que evocamos un recuerdo lo asociamos con la misma emoción negativa estaremos reforzando la red neuronal y por lo tanto dicha emoción se reafirma.

A la creación de nuevas redes y su almacenamiento en los bancos de memoria le llamamos potenciación a largo plazo. A la desaparición de redes neuronales antiguas le llamamos depresión a largo plazo. El sueño cumple una función muy importante con respecto a estos procesos, ya que cuando dormimos y soñamos fijamos nuevos conocimientos y borramos otros que ya no usamos. Por esta razón, trabajos que se han  hecho con grupos de estudiantes que el día antes del examen pasaban la noche sin dormir estudiando, obtenían peores resultados que los que la noche anterior habían tenido un sueño reparador.

El proceso de memorización tiene una secuencia a la que llamamos Circuito de la memoria. Este circuito comienza por la percepción de un estímulo que se registra sensorialmente durante un segundo aproximadamente, si no lo desechamos en ese momento porque nuestro SARA lo considera importante -recuerdas nuestro primer filtro que detecta cambios en el medio ambiente-, pasa a la memoria a corto plazo durante unos 30 segundos y luego de una breve evaluación se almacena en nuestra memoria a largo plazo o lo olvidamos.

Al registro sensorial le llamamos también memoria inmediata y sólo podemos recordarlo mientras mantenemos la atención sobre lo percibido. Por ejemplo el sonido de un trueno, un pájaro que pasa volando, una ráfaga de viento, etc.

Tenemos también una memoria intermedia que permite guardar conocimientos durante un período corto de tiempo, uno o dos días, por ejemplo cuando estudiamos para un examen, conocimientos que si no repasamos se olvidan y se pierden fácilmente.

El factor determinante y más potente que fija los recuerdos y nuevos conocimientos en nuestros bancos de memoria es el compromiso emocional, es decir el grado con una emoción es asociada a un estímulo o aprendizaje. Si un estímulo o aprendizaje se asocia fuertemente con una emoción lo recordaremos para siempre. Por ejemplo, si nos muerde un perro, seguro que recordaremos toda la vida el momento en que nos mordió, dónde estábamos, de qué color y raza era el perro, etc., etc.  y es porque las emociones son reacciones fisiológicas de nuestro cuerpo que garantizan nuestra supervivencia, ya sea para advertirnos de algún peligro o para alertarnos de una posible recompensa y que potencian nuestros recuerdos y aprendizajes para saber cómo actuar en el futuro ante una situación similar.

Si quieres que alguien recuerde lo que le tienes que decir:

Emociona

Existen ciertos procesos o técnicas que nos permiten fijar registros conscientemente en nuestra memoria de forma sostenida. Estos procesos fortalecen las conexiones sinápticas y por tanto las redes neuronales que las contienen, fijando los nuevos conocimientos y recuerdos y permitiéndonos acceder a ellos más fácilmente.

Estas técnicas son: la repetición, la asociación del nuevo conocimiento con otros conocimientos anteriores, contar lo aprendido a otras personas, escribir los nuevos conocimientos con nuestras propias palabras y sobretodo poner en práctica lo aprendido.

 “Oigo y olvido, veo y recuerdo, hago y aprendo”

Confucio – Siglo V a.c.

 El poder relacionar el nuevo conocimiento con otros conocimientos previos permite recordarlo más fácilmente. Por ej. si nos presentan al Sr. Pérez es posible que olvidemos fácilmente su nombre, porque los nombres no significan nada, pero si nos presentan al Dr. Pérez es muy posible que aunque olvidemos su nombre no olvidemos que es médico, ya que la palabra médico sí significa algo y la relacionamos en nuestro cerebro con otra red neuronal fuerte.

¿Qué es lo que recordamos más fácilmente?

  1. Lo que es significativo para nuestra supervivencia
  2. Lo que nos emociona
  3. Lo que capta nuestra atención
  4. Lo que está a favor de nuestros paradigmas o modelos mentales
  5. Lo que está vinculado a nuestros conocimientos anteriores
  6. Lo que comprendemos fácilmente
  7. Lo que nos causa una gran impresión
  8. La primera y última información que recibimos
  9. Lo que ponemos en práctica
  10. Lo que practicamos con frecuencia
  11. Lo que practicamos con significado

¿Qué es lo que olvidamos con facilidad?

  1. Lo que no es significativo para nuestra supervivencia
  2. Lo que no nos emociona
  3. Lo que está en contra de nuestros paradigmas o creencias
  4. Lo que no capta nuestra atención
  5. Lo que no tenemos conocimientos previos vinculados
  6. Lo que no comprendemos fácilmente
  7. Lo que no nos impresiona
  8. La información que se encuentra en el medio de tema o discurso.
  9. Lo que hace mucho que memorizamos
  10. Lo que no hemos puesto en práctica
  11. Lo que no ponemos en práctica con frecuencia
  12. Lo que practicamos sin significado

 A veces la destrucción de algunas redes se produce por lo que conocemos como Robo Hebbiano. El robo hebbiano se produce cuando la potenciación de una red neuronal ocupa neuronas de otras redes cercanas para poder ampliarse ella misma. Por ejemplo, una investigación realizada con violinistas reflejó que la habilidad extrema para mover los dedos de la mano izquierda ocupó redes que estaban destinadas a la sensibilidad de otras partes de la mano.

La mayoría de las sinapsis se producen por la transmisión del neurotransmisor glutamato que es un aminoácido excitatorio. Un dato curioso es que en un intento extremo de supervivencia, antes de morir el hipocampo se sobrexcita por el exceso de glutamato y es una de las posibles causas de lo que relatan muchas personas en experiencias cercanas a la muerte, cuando dicen que pasan todos sus recuerdos como una película por su mente.

Los receptores dendríticos del glutamato son el AMPA y el NMDA. El AMPA deja pasar el sodio y el NMDA el calcio, cuando se va a formar sólo memoria a corto plazo se activa solo el AMPA, en cambio cuando la memoria se guarda a largo plazo se activan ambos receptores.

Te invito a ver la entrevista que realizó Eduard Punset al neurocientífico español Joaquim Fuster, uno de los principales investigadores de la memoria

En el próximo post te contaré que existen al menos siete diferentes tipos de memoria;

  1. La memoria perceptiva
  2. La memoria operativa o de trabajo
  3. La memoria episódica
  4. La memoria semántica
  5. La memoria procedimental
  6. La memoria emocional
  7. La memoria autobiográfica

Y que si bien como siempre te digo: el cerebro trabaja en red como un todo y la memoria está integrada en toda la vasta red de conexiones neuronales, existen áreas críticas del cerebro que podemos relacionar con cada tipo de memoria.

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